Favoritos de Flickr #1




Uno de mis favoritos indiscutibles en Flickr es el archivo fotográfico de The Library of Congress. Me cautivó con sus fotos de sufragistas y lo ha seguido haciendo con un sistema de catalogación impecable -no en vano, se supone que es la mejor biblioteca del mundo- y una variedad documental de lo más estupenda.

Aquí os dejo algunas de mis preferidas:














Alta Costura Otoño/Invierno 2009-10

En esta ocasión, mis favoritos se invierten. Las colecciones de Lacroix y Chanel me han parecido considerablemente aburridas, lo mismo que las propuestas de Dior y Gaultier. Josep Font sigue siendo mi hada madrina, pero no ha conseguido sorprenderme. Me perdería en sus volantes, pero la estética general no me convence.

Sin embargo, me he llevado una grata sorpresa con los clásicos -me han gustado mucho Valentino y Elie Saab-, y he hecho un gran descubrimiento: Alexis Mabille.

Señoras, señores, perritos con sombrero que atraviesan aros en llamas, mis elegidos son los siguientes:


ALEXIS MABILLE



ELIE SAAB




VALENTINO



Y para terminar...


LACROIX

Notas de Madrid I

La semana pasada estuve en Madrid. Hacía ya unos tres años que no me citaba con el oso y el madroño, así que decidí aprovechar mi ociosa situación de desempleada para pasar unos días en la mejor de las compañías.

Lo bonito de Madrid es que, por muchas veces que vaya, tiene ciertos clásicos que nunca puedo dejar de visitar. El paseíto por el Prado es obligatorio -aunque ahora me amenacen con mi creciente vejez y me quasi-impidan hacer uso de mi carnet de estudiante-,básicamente porque, por muchas veces que entres, nunca saldrás habiendo visto lo mismo, o, al menos, con los mismos ojos.

Esta vez, opté por pasar de Velázquez y me dediqué, fundamentalmente, a remirar retratos del XVIII y a descubrir, de una vez por todas, el Tesoro del Delfín. Eso de que te pongan en el sótano más bajuno de la pinacoteca, como para recordarte que nunca serás cuadro, debe de ser desalentador. Fascinada quedé por los dragones de cristal transparente y los vidrios esmaltados que antaño no me habían suscitado ningún interés. Fascinada quedé, igualmente, por las hordas de adolescentes alemanes que deambulaban en torno a mí.

Si bien dediqué largos minutos a perderme por los retratos de Reynolds, fueron los retratos infantiles lo que más atrajo mi atención. Debo reconocer que últimamente pienso mucho en la historia de la indumentaria infantil y en nuestra relación de amor-odio.

En mi libretita pasaporte de Muji apunté: Prado- Casquetes encaje niños s. XVIII. Y lo acompañé de un dibujo que parece más una muffin que una cabeza decorada. Esos tocados-redecillas-casquetes o comoquiera que se llamen, me hicieron pensar en el emocionante proceso aspiracional hacia la edad adulta en un momento histórico en el que los niños no eran más que adultos en pequeñito. Los encajes, a modo de pelucas, reproducen las ondas del cabello, esas ondas que estructuran los complejos recogidos de las damas del XVIII.


También apunté: Trajecito colegial Imperio. Ese mono de una pieza sin principio ni fin, ese spencer con bordados que confunden, aún más, la silueta del protagonista. ¿Puede acaso concentrarse mayor nivel de elegancia en un cuerpo tan diminuto? Mariano, ¡qué distinguido eres!


Pese a lo satisfactorio de la visita, no puedo ocultar mi decepción al ver truncado el que, en realidad, era mi objetivo primigenio: ver la pintura española del XIX supuestamente incorporada gracias a la ampliación. Y digo "supuestamente" porque parece ser que las obras se sacaron únicamente para la inauguración y las fotos oficiales, pero que realmente serán expuestas a partir de otoño.

Entre ellas, yo sólo me conformaba con ver un cuadro, el de la pandilla más moderna y elegante del universo bidimensional. Nouvelle Vague.



Créditos de imágenes en sus respectivos links.

Gail Sorronda


He descubierto al diseñador australiano Gail Sorronda gracias al newsletter de Noovo Editions y he quedado fascinada por su universo en blanco y negro. Invasive exotics, su colección de primavera/verano de 2010, conjuga siluetas lánguidas e inquietantes -entre la sílfide y el ángel de la muerte- con la estética flapper y las referencias a los ornamentos aborígenes. Si a esto le sumamos que el título de la colección me recuerda peligrosamente al tema de mi tesina de máster sólo puedo decir que me encanta.

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