Acabo de darme cuenta de que hace seis meses que no toco el blog, y me parece sorprendente lo rápido que se me han pasado. He pasado de un trabajo más que precario a una crisis existencial, de una propuesta de mudanza a una mudanza interminable y de señores con barretina y cagatiós a señoras con moños y orxata. Hay que ver cómo confunden los momentos de transición.
Sobra decir que el desempleo es una mierda, que el hecho de que el día de Reyes se me perforara el oído no es puramente circunstancial y que adaptarme de nuevo a una ciudad que abandoné por desavenencias irreconciliables se me está haciendo realmente difícil.
Añadiré, en cambio, que me encanta mi nuevo barrio y que la señora del puesto de queso del mercado me regala cosas. El mercado es ahora mi ecosistema favorito. Ya tengo mi huevería de confianza, mi pollería, mi frutería-verdulería, la carnicería de las hamburguesas ricas, la señora de las lechugas y la quesería. Tengo pendiente encontrar una charcutería que me ofrezca el mejor jamón york del condado.
Sobra decir que el desempleo es una mierda, que el hecho de que el día de Reyes se me perforara el oído no es puramente circunstancial y que adaptarme de nuevo a una ciudad que abandoné por desavenencias irreconciliables se me está haciendo realmente difícil.
Añadiré, en cambio, que me encanta mi nuevo barrio y que la señora del puesto de queso del mercado me regala cosas. El mercado es ahora mi ecosistema favorito. Ya tengo mi huevería de confianza, mi pollería, mi frutería-verdulería, la carnicería de las hamburguesas ricas, la señora de las lechugas y la quesería. Tengo pendiente encontrar una charcutería que me ofrezca el mejor jamón york del condado.
Y me encanta Dent May.









