Mi amigo el tricotín

Como tengo tiempo mil y no lo aprovecho nada de nada, me he apuntado a un par de cursitos gratuitos del ayuntamiento. Ayer empecé el taller de "Complementos con tricotín" y me lo pasé tan bien que me sentí hiperculpable por haber abandonado mis proyectos costuriles.

De entrada, el target del curso me fascinó. La media de edad era de siete o nueve años, niñas con uniforme, con sus mochilas y sus coletas -como yo siempre digo, quién quiere a los adultos cuando se puede estar con niños-. Todas niñas muy formales y avanzadas, eso sí, menos una que tricotó y destricotó sin sacar nada en claro. Tenía unos dedos diminutos.

La verdad es que yo no tenía muy claro en qué consistía exactamente un tricotín, ni qué se podía hacer con tal invento, así que, cuál fue mi sorpresa cuando me presentaron a mi gran amigo:




Exacto!! Sólo necesitas un rulo, o cualquier cosa cilíndrica -véase rollo de papel higiénico-, unos ganchos y un palillo que sirve de aguja. Por lo demás, el funcionamiento es muy simple y efectista, es básicamente como hacer punto. El resultado es un cordón hueco cuya forma y grosor puede variar en función de las dimensiones del soporte y la cantidad de horquillas utilizadas.

Después de dos horas en las que me lo pasé estupendamente, conseguí un largo cordón amorfo de diferentes grosores resultado de todas las pruebas realizadas. Muchas niñas se lo pusieron de collar, pero yo -y ahí me di cuenta de que la edad no perdona- decidí guardarlo en el bolso y no hacer mucha ostentación de mi cordón de entrenamiento.

Mañana por la tarde continuamos y tengo en mente un montón de proyectos bonitos.
Viva el tricotín!!
Viva!!

Buenos días, y ¿buena? suerte

Acabo de darme cuenta de que hace seis meses que no toco el blog, y me parece sorprendente lo rápido que se me han pasado. He pasado de un trabajo más que precario a una crisis existencial, de una propuesta de mudanza a una mudanza interminable y de señores con barretina y cagatiós a señoras con moños y orxata. Hay que ver cómo confunden los momentos de transición.

Sobra decir que el desempleo es una mierda, que el hecho de que el día de Reyes se me perforara el oído no es puramente circunstancial y que adaptarme de nuevo a una ciudad que abandoné por desavenencias irreconciliables se me está haciendo realmente difícil.

Añadiré, en cambio, que me encanta mi nuevo barrio y que la señora del puesto de queso del mercado me regala cosas. El mercado es ahora mi ecosistema favorito. Ya tengo mi huevería de confianza, mi pollería, mi frutería-verdulería, la carnicería de las hamburguesas ricas, la señora de las lechugas y la quesería. Tengo pendiente encontrar una charcutería que me ofrezca el mejor jamón york del condado.

Y me encanta Dent May.

Chic

Louis Vuitton, Catálogo de la colección Pre-fall 2009:




Fotograma de Sex and the City (temporada 6, capítulo 20):


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